sábado, 26 de julio de 2014

GUERRAS DE MENTIRA, DRAMAS DE VERDAD.










Sábado, mes de Julio. La niebla se ha marchado y nos ha quedado el sol. Estoy sentado leyendo y por la ventana de casa se cuela el sonido del televisor.


Un ruido estrepitoso me sobresalta.  Por encima de mi cabeza, a pocos metros, un par de aviones, paralelos, sobrevuelan veloces.


-“Horas de tregua en la franja de Gaza, después de una noche infernal de intensos bombardeos aéreos.”, escucho al otro lado de la pared. 


Dejo el libro a un lado y me tumbo boca arriba. El estruendo se acrecienta. Ahora son ya siete los aviones que vuelan en formación. Como si fueran una flecha, va dibujando con su rastro humeante la figura de un corazón.


-“La situación es dantesca, casas derruidas y humeantes, después de una noche infernal. El número de víctimas no para de incrementarse”, prosigue la corresponsal de televisión.


Oigo algarabía de chiquillos, ilusionados por el espectáculo aéreo, por las cabriolas y los dibujos que tenuemente van desapareciendo bajo el radiante sol.


-“Hay numerosas víctimas infantiles en un drama que se asemeja a una operación a corazón abierto, sin anestesia”, describe metafóricamente la informante.


Aquí, ya ha cesado el ruido. Vuelve la calma y el silencio a la tarde. Mañana volverá la fiesta. Por fin podré echar tranquilo la siesta.


Allí, en Gaza, mañana habrá terminado la tregua y continuará trabajando la aviación.


Aquí, todo ha sido una farsa, un juego para quemar queroseno en víspera de la verdadera actuación.


Allí, mueren los niños, caen las casas, gritan las madres y nadie duerme la siesta, porque hace ya mucho tiempo que no ha podido salir el sol. 

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