viernes, 18 de julio de 2014

ESCRIBIR: UNA FANTASTICA HERRAMIENTA TERAPEUTICA.






                             "Espero poder confiártelo todo como aún no lo he podido hace con nadie,
                             y espero que seas para mí un gran apoyo”
                                                              (Diario de Ana Frank )



Poner negro sobre blanco” palabras y pensamientos:  escribir, es una herramienta terapéutica fantástica. Lo sabia bien la pobre Ana Frank cuando se refugiaba en su famoso diario en busca de consuelo y apoyo.



Nuestros pensamientos van y vienen , brotan de nuestro cerebro como pompas de jabón, juguetonas, y evanescentes, efímeras. Las ideas saltan de instante en instante, sin que nos dejen el recuerdo. Ese caos que sentimos en nuestro dialogo interno, necesita del sosiego de la escritura. Con ella ganamos libertad, nos convertimos en mas dueños de esos pensamientos transformados en  letras. Al materializarlos en un papel, podemos manejarlos mejor: borrar, corregir, ordenar, madurar... Escribir nos obliga a gestionar nuestro mundo interior de otro modo, con mas calma. Deja registro de nuestro estado anímico, nuestras emociones cotidianas, que pueden virar en relato, historia, novela o poesía, pero también en una herramienta para el alivio y el  tratamiento.



Cuando escribimos se implica por una parte el componente artístico y emocional de la creatividad ( hemisferio derecho) con otra mas racional, lógica y estructurada (hemisferio izquierdo) . Se establece una interrelación entre ambos con el resultado de un funcionamiento global del  cerebro, con una ejercitación cognitiva global. Un “fitness neuronal” extraordinario.



La escritura se utiliza mucho en Psicología. Como vehículo para sacar fuera aquellas vivencia o emociones que permanecen en el silencio mas profundo, haciendo daño. La contención de sentimientos y traumas emocionales genera estrés y este pude desencadenar procesos psicosomáticos que deriven en enfermedad. Echándolos fuera con la escritura, en cierta forma nos liberamos de ellos y encontramos alivio, aparte de  ayudar a nuestro terapeuta a orientar con su apoyo.



Igual que correr es bueno para el corazón  ( algunos preconizamos que también para el cerebro) , escribir es un bálsamo para el alma. Una válvula de escape a nuestro mundo interior y una formidable manera de recordarnos a nosotros mismos donde están nuestras debilidades, para que leyéndolas y repasándolas, transformarlas en fortalezas.



Hay estudios en pacientes con cáncer terminal, en los que escribir fue una terapia que les ayudo a estar mas serenos, menos ansiosos y con mas ánimo. Tampoco vamos a exagerar y convertir el folio, el lápiz o el teclado en  quimioterapicos .



Pero, auque la escritura no pueda curar enfermedades, si podrá ayudar a  mejorar nuestro estado anímico, reducir nuestra ansiedad y sus consecuencias físicas y mentales.



Y ¿ por qué no pruebas a coger un folio en blanco? Tomátelo con calma, no hay prisa. Pon en él lo que pase por tu cabeza, igual te hace sentir mejor y hasta descubres en una de esas, cualquier día,  que con esas letras que te han salido,  acabas de escribir un relato.



A mi hay veces que me ocurre.






No hay comentarios:

Publicar un comentario