martes, 15 de julio de 2014

EL DERECHO AL OLVIDO



 


                                     “Quien controla el pasado controla el futuro.
                                                             Quien controla el presente controla el pasado”

                                                                              (George Orwell  1984)


El 13 de Mayo de este años, el Tribunal de Justicia Europeo estableció la normativa para que “Google”, el buscador más potente y famoso de internet, pusiese en ejecución los mecanismo para eliminar de sus bases de datos ( una gran “memoria universal”) las referencias de aquellas personas que así lo solicitasen.

La medida parece haber tenido éxito pues se han recibido unas 70.000 solicitudes, 6.000 de ellas españolas.

Se argumenta en las bases jurídicas el derecho a la privacidad, a la reputación digital, a la defensa del “ciberacoso”, medidas todas ellas en apariencia sensatas.

Pero con la misma argumentación podrían también eliminarse datos de las hemerotecas, de las enciclopedias, de los libros de historia, de las biografías. ¿Por qué no? No dejan de ser registros de la actividad humana con protagonistas. Se diferencian en el soporte: Megabytes donde antes había papel. 

¿Y si los acólitos de Hitler, por citar solo un ejemplo, hubiesen arrancado de las páginas de la historia (apelando a ese derecho al olvido) todas sus andanzas y tropelías? Hoy no se nos encogería el corazón al conocerlas. El hombre de las cavernas pintaba sobre las paredes, y bien que hemos mimado su testimonio porque de esa manera les hemos conocido. Reafirmando su recuerdo, huyendo del olvido. Y excavando yacimientos o pisando la luna, el hombre ha ido investigando su pasado y reconociendo su presente mirando hacia el futuro. Dejando huellas que nos esforzamos por cuidar.

¿Y si resultase que el asesino o el corrupto apelasen a la limpieza de su rastro cibernético? ¿O ellos no tienen derecho? Me parece peligroso. De momento ya hay sofisticados bufetes de abogados especializados en el tema del “borrado digital”, cuya minuta oscilara con el mercado. No creo que el turno de oficio entre en estos menesteres. “Tanto tienes….tanto puedes borrar”.

El ser humano construye paradojas. Desarrolla instrumentos y tecnologías maravillosas, pero de aplicaciones contrapuestas. Mortíferos misiles ultramodernos que matan en la distancia alternando con máquinas precisas que curan con precisión milimétrica.

Derrocha mucho dinero en borrar trazos y memorias informáticas  mientras invierte enormes cantidades de dinero en que perviva el recuerdo en el cerebro de pacientes con enfermedad de Alzheimer. Paradojas del olvido y el recuerdo, tan diferentes y contrapuestos. 

El recuerdo nos acompaña hasta la muerte, y solo en las tumbas del soldado desconocido está ausente. Nuestro nombre, nuestra memoria, aparecen grabados en los mármoles que tapan nuestra existencia. Solo se deja en blanco, al muerto anónimo, el que lleva implícito su propio derecho al olvido.

                                                                         

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